La mañana de este jueves, la mandataria nacional ofreció un mensaje tranquilizador sobre la relación entre el gobierno y la FIFA, en medio de las especulaciones que han surgido en torno a la organización del Mundial 2026, del cual México será una de las sedes. Con un tono firme pero sereno, la presidenta aclaró que no existen tensiones ni conflictos con el máximo organismo del fútbol mundial, sino todo lo contrario: hay un diálogo fluido y una confianza mutua que garantiza el avance de los preparativos.
“Estamos en comunicación constante con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y él mismo ha expresado su confianza en el proceso”, declaró ante los medios reunidos en Palacio Nacional. “No hay ningún problema, al contrario, hay plena seguridad de que todo marcha según lo planeado”. Sus palabras buscaron disipar cualquier duda sobre posibles fricciones que pudieran afectar la participación de México en el torneo, que compartirá con Estados Unidos y Canadá.
El anuncio llega en un momento clave, pues el país se encuentra en la recta final de los ajustes logísticos, de infraestructura y seguridad necesarios para recibir a millones de aficionados. Aunque en semanas recientes circularon rumores sobre supuestos desacuerdos en temas como la asignación de sedes o los protocolos sanitarios, la mandataria insistió en que las conversaciones con la FIFA han sido “transparentes y constructivas”. Incluso, destacó que las autoridades mexicanas han trabajado de la mano con el organismo para asegurar que los estadios, las rutas de transporte y los servicios turísticos cumplan con los estándares internacionales.
Más allá de lo deportivo, el Mundial 2026 representa una oportunidad histórica para México. No solo por el impacto económico —se estima que generará miles de empleos y un flujo de divisas sin precedentes—, sino también por la proyección global que tendrá el país. La mandataria subrayó que este evento es una vitrina para mostrar al mundo la capacidad organizativa de México, su cultura y su hospitalidad, elementos que, aseguró, ya están siendo reconocidos por la FIFA.
Aunque evitó entrar en detalles sobre posibles ajustes de último momento, dejó en claro que el gobierno mantiene una postura de colaboración absoluta. “No hay motivo para alarmarse. La FIFA sabe que puede contar con México, y nosotros sabemos que podemos contar con ellos”, afirmó. Con estas declaraciones, el mensaje fue contundente: el país está listo para asumir su papel como anfitrión, y lo hará con la misma pasión que caracteriza a su afición.
Mientras tanto, en las calles, la expectativa crece. Los aficionados ya sueñan con ver a sus selecciones favoritas pisar los estadios mexicanos, mientras las autoridades locales afinan los últimos detalles. Si algo quedó claro tras las palabras de la presidenta, es que el Mundial 2026 no solo será un festival de fútbol, sino también una demostración de unidad y capacidad entre México y el organismo rector del balompié mundial.



























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































